lunes, 31 de marzo de 2014

Claves del aprendizaje basado en proyectos




1. Qué es el ABP.

El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) es una estrategia que plantea un problema o situación de la vida real y sirve como detonador para que los alumnos cubran las metas de aprendizaje. A través del análisis de la situación problema, el alumno es capaz de determinar los contenidos, las habilidades y las destrezas que requiere aplicar para plantear una o varias soluciones. Es importante señalar que el objetivo no se centra en resolver la situación problema, sino en que éste sea utilizado como punto de partida para identificar los temas de aprendizaje y estudiarlos de manera independiente o grupal.

2. ¿Qué requisitos son necesarios para ponerlo en marcha y en el diseño?

Como paso previo a la planificación y utilización del ABP se deben tener en cuenta dos aspectos fundamentales:

- Que los conocimientos de los que ya disponen los alumnos son suficientes y les ayudarán a construir los nuevos aprendizajes que se propondrán en el problema.

- Que el contexto y el entorno favorezca el trabajo autónomo y en equipo que los alumnos llevarán a cabo (comunicación con docentes, acceso a fuentes de información, espacios suficientes, etc.)

En la planificación de la sesión de ABP es necesario:

Seleccionar los objetivos que, enmarcados dentro de las competencias establecidas en la materia, pretendemos que los alumnos logren con la actividad.

Escoger la situación problema sobre la que los alumnos tendrán que trabajar. Para ello el contenido debe:

Ser relevante para la práctica profesional de los alumnos.
Ser lo suficientemente complejo (pero no imposible) para que suponga un reto para los estudiantes. De esta manera su motivación aumentará y también la necesidad de probarse a sí mismos para orientar adecuadamente la tarea.

Ser lo suficientemente amplio para que los alumnos puedan formularse preguntas y abordar la problemática con una visión de conjunto, pero sin que esta amplitud llegue a desmotivarles o crearles ansiedad.

Orientar las reglas de la actividad y el trabajo en equipo. Sabemos que, en ocasiones, trabajar en grupo puede crear tensiones, malestar entre los miembros, descoordinación, etc. Estos conflictos dentro de los grupos suelen ser beneficiosos para el crecimiento del grupo, si se solucionan adecuadamente. Para que estos problemas, cuando surjan, no entorpezcan demasiado el trabajo de los equipos, el docente puede proponer el reparto de roles dentro de los grupos. El coordinador, gestor de tiempos, moderador, etc. pueden ser algunos ejemplos. Todos los estudiantes, aparte de desempeñar estos roles, deben participar activamente en el trabajo común.

Establecer un tiempo y especificarlo para que los alumnos resuelvan el problema y puedan organizarse. El tiempo puede abarcar determinadas horas, días e incluso semanas, dependiendo del alcance del problema. No se recomienda que el tiempo dedicado al problema sea excesivamente extenso ya que los alumnos pueden desmotivarse. También se pueden seleccionar los momentos en los que los alumnos estarán en el aula trabajando y aquellos en los que no necesitarán (si no lo desean) estar en la clase.

Organizar sesiones de tutoría donde los alumnos (a nivel individual y grupal) puedan consultar con el tutor sus dudas, sus incertidumbres, sus logros, sus cuestiones, etc. Este espacio ofrece al tutor la posibilidad de conocer de primera mano cómo avanza la actividad y podrá orientarles, animarles a que continúen investigando, etc. Las tutorías constituyen una magnífica oportunidad para intercambiar ideas, exponer las dificultades y los avances en la resolución del problema.

3. Ejes metodológicos: Aprendizaje colaborativo, método científico e integración tecnológica.

Aprendizaje colaborativo es el proceso de fortalecimiento y acumulación de las capacidades tecnológicas. Tanto los gobiernos como las empresas deben preocuparse por el fortalecimiento de las capacidades para poder incrementar  la competitividad. Es una de las formas en que las empresas latinoamericanas adaptan y modifican los procesos productivos y los equipos importados a los países desarrollados, la tesis del autor relativo al concepto consistió en afirmar que dadas las condiciones en que operan las firmas locales y ante la predominancia de las empresas multinacionales, el aprendizaje adaptativo que realizan las primeras limita su actividad innovativa.
En otro sentido para Bell y Pavit, (1995), el aprendizaje colaborativo es la actividad espontánea de captación, difusión y aplicación de información tecnológica producto de la labor cotidiana del empleo permanente de lo aprendido.

Método científico es un proceso destinado a explicar fenómenos, establecer relaciones entre los hechos y enunciar leyes que expliquen los fenómenos físicos del mundo y permitan obtener, con estos conocimientos, aplicaciones útiles al hombre. Se emplean el método científico como una forma planificada de trabajar. Sus logros son acumulativos y han llevado a la Humanidad al momento cultural actual.
Integración Tecnológica es el conjunto de capacidades que se agregan a un  (aparato que suele implementar la mayor y más nueva tecnología), hacen que pueda crear o desarrollar varios servicios a la vez.
Autores como Belland (2009), Georgina y Olson (2008), coinciden en que abordar la integración tecnológica es complejo por carecer de una definición común del término. La mayoría de los autores concuerdan en que la integración de la tecnología o no se ha logrado (Albion y Ertmer, 2002; Barron et al., 2003; Bauer y Kenton, 2005;), o bien, se ha logrado más en algunos sectores de la sociedad que en otros (Damarin, 2000; Drucker, 2006; Garland y Wotton, 2002; Hughes y Ooms, 2004; Judge et al., 2004; Swain y Pearson, 2003; Wenglinsky, 1998).
A pesar de que los profesores reconocen la importancia de integrar la tecnología en sus planes de estudio, se topan con las barreras externas (primer orden) e internas (de segundo orden) que impiden su puesta en práctica en el aula. Son las barreras externas: la integración de la tecnología a los maestros y la falta de acceso a computadoras y software; el tiempo suficiente para planificar la instrucción; y la falta de apoyo técnico y administrativo. Las internas incluyen las creencias sobre la enseñanza y las computadoras, las prácticas establecidas en el aula, y la falta de voluntad para cambiar (Peggy A. Ertmer, 1999).

4. Cómo se organiza. Tipos de actividades y recursos.

Se organiza a través del trabajo autónomo y en equipo los estudiantes deben lograr los objetivos planteados en el tiempo previsto.

Luego, los alumnos trabajan en pequeños grupos: el número de miembros de cada grupo oscile entre cinco y ocho), lo que favorece que los alumnos gestionen eficazmente los posibles conflictos que surjan entre ellos y que todos se responsabilicen de la consecución de los objetivos previstos. Esta responsabilidad asumida por todos los miembros del grupo ayuda a que la motivación por llevar a cabo la tarea sea elevada y que adquieran un compromiso real y fuerte con sus aprendizajes y con los de sus compañeros.

Cada miembro del equipo debe asumir la responsabilidad de realizar una de las tareas para la solución de la situación problema pero debe participar en todo el proceso y entregar de manera individual cada uno de los productos que se soliciten.
Los alumnos deben entregar los productos en las fechas establecidas. Los alumnos deben llevar al cabo el proceso de autoevaluación en los formatos establecidos por el  maestro.
Cada equipo deberá tener una asesoría con el maestro al término de cada etapa del proceso.

Las actividades se realizaron de esta manera: Una hipótesis de solución.
Una tabla que muestre las relaciones entre los conceptos o contenidos didácticos de la o las materias  involucradas (mapa conceptual).
 Un diagnóstico situacional en el que se definan los contenidos que ya conocen y los que deben investigar, las habilidades que se requieren desarrollar y las destrezas tecnológicas que deben aplicar, así como los recursos necesarios (disponibles y por conseguir).Un esquema de trabajo en el que se definan responsables y se establezcan fechas. Un reporte que integre las diversas fuentes que se utilizaron para la investigación, así como la validación  de las mismas.

Un reporte con las posibles soluciones al problema. 
Una presentación de la solución que incluya el uso de una herramienta tecnológica (el maestro define los criterios de uso).

El reporte de autoevaluación. El reporte de coevaluación. Recursos que el maestro debe proporcionar a sus alumnos.

Criterios de evaluación para cada producto (forma de entrega, herramientas y funciones a utilizar,  aspectos a considerar para la evaluación del producto, etcétera). 
Calendario con las fechas de entrega de los productos 
así como los días en los que se llevarán a cabo las sesiones de asesoría o retroalimentación individual y/o grupal por parte del maestrEjemplos de las actividades de evaluación a realizar en la unidad. Formatos para las tablas, reportes y esquemas.
Archivos de trabajo. 
Formatos para la autoevaluación y para la coevaluación (evaluación entre compañeros).
Fuentes de información (libros, personas, sitios de Internet). 
Herramientas tecnológicas necesarias (computadoras, cámaras, impresoras) para que los alumnos  logren desarrollar los productos que se les piden.

5. Estrategias de evaluación

Si cambian las maneras de aprender y enseñar, también será necesario modificar la forma de evaluar los aprendizajes. El alumno “ideal” ya no es aquel que en examen final obtiene un sobresaliente porque se ha estudiado de memoria la lección. El alumno “ideal” ahora es aquel que ha adquirido, por medio de un aprendizaje autónomo y cooperativo, los conocimientos necesarios y que, además, ha desarrollado y entrenado las competencias previstas en el programa de la materia gracias a una reflexión profunda y a una construcción activa de los aprendizajes.

Desde esta perspectiva, para evaluar estos aprendizajes podemos utilizar diversas técnicas:

Caso práctico en el que los alumnos tengan que poner en práctica todo lo que han aprendido.

Un examen que no esté basado en la reproducción automática de los contenidos estudiados, sino que implique que el alumno organice coherentemente sus conocimientos.

Autoevaluación: El alumno ha llevado a cabo un proceso de aprendizaje autónomo. Por tanto, nadie mejor que él mismo conoce todo lo que ha aprendido y todo lo que se ha esforzado. Se pueden establecer algunos aspectos para que el alumno se autoevalúe: aprendizaje logrado, tiempo invertido, proceso seguido, etc.

Evaluación realizada entre pares (co-evaluación). El alumno, durante su proceso de aprendizaje, ha trabajado con sus compañeros cooperativamente. Por tanto conocerla opinión de los compañeros también resulta interesante. Los aspectos sobre los que se pueden preguntar pueden ser: ambiente cooperativo dentro del grupo, reparto de tareas eficaz, cumplimiento de las expectativas como grupo, etc.



Referencias

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